Cómo Formarse en Evaluación Neuropsicológica Tractográfica

En CCLINEC, Cognitive and Clinical Neuroimaging Center, se brinda formación internacional en Neuropsicología Tractográfica. Se cuenta con la tecnología adecuada, investigadores y profesionales de diferentes centros del mundo, entre los que se destacan el Dr. Alexander Leemans, la Dra. Catherine Lebel, la Dra. Laura Bringmann, el Dr. Lassi Bjornholm, la Dra. Carolina Pérez Dueñas, La Dra. Lucía Ledesma Torres, la Mgter. Rakel Valdimarsottir.

La Evaluación Neuropsicológica Tractográfica (ENT) significa en la historia de la Neuropsicología la incorporación de una de las tecnologías más complejas de investigación del cerebro en vivo para aproximarse a la meta de conocer la relación entre el sistema nervioso, la cognición y la conducta. Esta tecnología es la Resonancia Magnética (RM), y dentro de ella, la secuencia de Datos de Difusión. De forma más precisa, la ENT emplea ecuaciones (por ejemplo, tensores de difusión) para reconstruir la conectividad de los tractos cerebrales, y los relaciona con el desempeño en tareas conductuales de las que se infieren procesos cognitivos.

El desafío de la ENT es lograr acercar los polos de la reconstrucción tractográfica con la evaluación conductual. El ideal consiste en una cercanía ‘punto a punto’ entre los nodos que forman las arborizaciones de sustancia blanca con la conducta mental en ejecución. Para la ENT el sistema nervioso y la conducta forman un solo sistema, al que se accede por dos vías diferentes debido a que el ser humano no tiene percepción simultánea de lo que está oculto en la bóveda craneal y lo que se manifiesta como fenómeno. No obstante, la actividad dentro de la bóveda craneal, y en el cuerpo entero, existen de forma simultánea a la conducta. Simplemente, a los ojos hay una cara que se observa y otra que no.

En realidad, los datos que informa la ENT requieren de tecnologías de muestreo que superan la percepción humana. La ENT se nutre de captura de señales del sistema nervioso central, sistema periférico, sistema nervioso autónomo, sistema nervioso entérico y las vías cerebelo- musculares. Todos estos datos se integran, mediante los novedosos algoritmos de ‘machine learning’, formando funciones en su mayoría no lineales. De allí que los datos conductuales que recoge la ENT están compuestos de índices que descomponen los procesos en aportes con capas supraordinales y subordinadas.

Para una adecuada formación en ENT se requiere aprendizaje de psicología cognitiva, psicología de las emociones, literatura de las continuidades existenciales, resonancia magnética, principios de álgebra de matrices, matemática, en especial funciones, ingeniería del conocimiento e informática. Esto implica que es una formación interdisciplinaria, la clave está en formar equipos, las personas tienen que aprender a colaborar, cooperar y pensar de modo colectivo. El individualismo no tiene lugar en la formación en ENT. Es una tarea imposible, porque requiere personas que actúen como núcleos múltiples integrados.

Una de las aplicaciones más potentes de la ENT es la planificación de tratamientos, ya que cuenta con datos de conectividad que pueden ser transformados a tasas de conductividad eléctrica cerebral mediante la ecuación de Tuch. También muestra el grado de mielinización de las fibras, la presencia de injurias axonales y evidencia los cambios estructurales como consecuencia de un tratamiento, ya sea laboral, farmacológico, conductual. Un ejemplo claro de lo que significa la ENT es que el cerebro de una persona solo es equivalente a sí mismo durante el período de un mes. Pasado ese tiempo, un adecuado post procesamiento de datos de secuencia de difusión, muestra que la existencia de la persona cambió la configuración cerebral, por supuesto que dentro de límites.

La ENT está familiarizada con la incorporación de tecnologías, suma los nuevos aportes, refina los conceptos psicológicos, y sirve para campos temáticos tan diversos como adicciones, trastornos del estado de ánimo, alteraciones neurológicas como esclerosis múltiple, demencias, epilepsia, migrañas. Quien desee formarse en ENT tiene que realizar al menos cuatro años de estudio, que incluyen el post- procesado de datos de difusión. El conocimiento de física es indispensable, lo cuál suele ahuyentar a quienes provienen de una psicología que incluyen dentro de la tradición de las ciencias sociales.

Sin embargo, enseñada por Kolmogorov, o por quien entienda la matemática y la física a su manera, enraizada en la historia del hombre, como producto de su capacidad de abstracción, prescindiendo de lo contingente y extrayendo lo universal, redactando de forma amena y con amor y cuidado para el lector, la ENT se convierte en una disciplina apasionante. El que quiere acercarse a la ENT tiene que ver en un cuadro de Van Gogh, en una novela de Balzac y en la interacción química entre el GABA y la dopamina la misma atracción por lo complejo que deja señales. Una vez se escribió: ‘un signo somos, indescifrado, y en tierra extraña perdimos el lenguaje’.
La ENT se dispone a capturar señales, sin simplificaciones, reconociendo que tanto la población bacteriana intestinal como la reconsolidación de la memoria son partes de un lenguaje que puede ser capturado por aquellos que, ante la necesidad de salud del ser humano, buscan la verdad asintótica, y no las certidumbres fanáticas. La ENT requiere una formación, por lo tanto, tan integral como su objeto de estudio.

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